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Venta de máquinas vending y dispositivos de efectivo



Información de interés

Tras una larga sesión de sueño, cuando el cuerpo utiliza las reservas de agua para mantenerse hidratado, lo más recomendable es beber un vaso de agua casi al momento de despertarse. Para ello, antes de levantarnos, sólo estiramos nuestro brazo hacia la mesa de noche y tomamos el vaso de agua que, preventivamente, colocamos la noche anterior. Sin embargo, ¿has notado que esa agua tiene un sabor diferente?

Cuando el cerebro está bien hidratado tenemos mejor estado de ánimo, nuestra memoria se agudiza y tenemos mejor concentración, lo que nos permite pensar y solucionar mejor los aspectos de cada día, por lo que se tiene un mejor funcionamiento del cerebro.La hidratación es fundamental para mantener en perfectas condiciones el organismo. La falta de agua incide en el funcionamiento del cerebro, de manera particular en el rendimiento cognitivo, la memoria a corto plazo, la coordinación motora, el tiempo de reacción y la discriminación perceptiva.Según los científicos, esto se debe a que el agua permite que la sangre que va hasta el cerebro llegue con más oxígeno y facilita el trabajo de las neuronas; además, cabe mencionar que tanto nuestros músculos como el mismo cerebro, están compuestos en ¾ por agua.

"Jidouhanbaiki" (?????) o "jihanki" (???). Así es como llaman los japoneses a las máquinas expendedoras o vending machines, ese fabuloso invento que en el país nipón alcanza su máxima expresión: lo dicen las más de 5 millones de unidades que se extienden por todo el país. Es, con mucho, donde más de estas máquinas existen, y lo hacen por varias razones. Los impecables modales y la baja criminalidad y vandalismo hacen que estén (razonablemente) a salvo, pero es que las vending machines japonesas son ya un símbolo de un país cuyos ciudadanos no se extrañan de la cantidad de ellas que hay allí: lo que no entienden es que el resto del mundo no haya adoptado este invento, y quizás tengan razón. Las fotos de Eiji Ohashi son un rendido homenaje a la que es ya toda una señora tradición en Japón.
 
Máquinas que ya son parte del paisaje en Japón
Este fotógrafo ha recorrido Japón y ha demostrado que la presencia de esas máquinas expendedoras es espectacular en Japón. El país asistió a un crecimiento inusitado de este tipo de soluciones en la década de los 1960, ya que ofrecían una forma sencilla de vender productos que han permitido a los fabricantes de esos productos tener una plataforma de distribución asombrosamente eficiente que además tiene otro beneficio: refuerza la marca, que se ve por todas partes.
 
Esas máquinas expendedoras van mucho más allá de lo que vemos en otros países, y aunque la mayoría venden bebidas y comida, hay máquinas de todos los colores, olores (como esta de bragas usadas o esta de cacas) y sabores.
 
De hecho también se han desarrollado máquinas que venden productos algo más discutibles (como alucinógenos o cartuchos de juegos pirata para las Nintendo DS), pero lo cierto es que lo realmente curioso de estas máquinas es que uno puede encontrarlas literalmente en cualquier parte de Japón. Y si no, atentos a este álbum de fotos de Google+ recopilado por Kote Puerto en el que estas máquinas son protagonistas absolutas.

Jack Ma es el creador de Alibaba, el gigante del comercio electrónico. Atravesó un sinfín de fracasos académicos y laborales, y los superó gracias al modelo de su héroe en el cine. Perseverancia y ambición del hombre que cobraba 20 dólares al mes y hoy lidera el selecto grupo de los hombres más ricos de China. Vio la película más de 10 veces. Cada vez que se siente frustrado, que el camino a transitar presenta dificultades, recurre al film. Encuentra inspiración en Forrest Gump. En el hombre, de escasas luces encarnado por Tom Hanks, que se convierte en héroe de guerra y en deportista consagrado. Antes de viajar a Nueva York, en 2015, para asistir al Foro Económico Mundial de Davos, la vio otra vez.
 
Inmiscuido entre trajes y gestos adustos, Jack Ma reconoció en una entrevista durante el Foro: "Me encanta Forrest Gump. Es una persona sencilla que nunca se rinde. La gente piensa que es tonto, pero él sabe lo que está haciendo. La gente debe tomarlo como ejemplo. Cuando lo vi, pensé: este es el hombre del que voy a aprender".
 
Forrest Gump se estrenó en 1994. Jack Ma, que hoy tiene 52 años, por ese entonces, navegaba entre fracaso y fracaso. Desde su adolescencia, Ma Yun -su nombre en mandarín- mostraba dificultad. Fue un pésimo estudiante. En la primaria, reprobó exámenes clave que pusieran en jaque su ingreso al nivel secundario. Lo logró, con penurias, y nuevamente la secundaria le costó.
 
Fiel a su costumbre, buscó la universidad más requerida del mundo. Harvard se volvió en su obsesión. Lo intentó una y otra vez. En el examen de ingreso, jamás tuvo éxito. Lo rechazaron 10 veces y eso decantó un cambio de rumbo. Al notar su facilidad con los idiomas extranjeros, volvió a su China natal -donde fue criado bajo el estricto régimen comunista- y se graduó en la Universidad Hangzhou en Letras Inglesas.
 
En el interín de su etapa universitaria, buscó trabajo. Su suerte, en ese momento, tampoco cambió. Rechazaron su solicitud de 30 empleos diferentes. Intentó ser policía y en la academia se burlaron de él. Entre 24 postulantes a un empleo menor en la cadena de comida rápida KFC, fue el único excluido. Una vez que consiguió trabajo en McDonald's lo echaron a los pocos días por no cumplir las expectativas. Desistir, para Ma, no era una opción.
 
Luego de tantos vaivenes, por fin consiguió un empleo estable. Ya recibido, comenzó a dar clases de inglés por 20 dólares al mes. El ingreso, irrisorio, no le permitía solventarse. Fue en 1994, el mismo año que se estrenó Forrest Gump, que Ma se comenzó a interesar por Internet. Vio un potencial negocio en ese entonces nicho. Por eso, fundó China Yellow Pages, una compañía destinada a crear sitios web a otras empresas que, a lo largo, de tres años, produjo una ganancia cercana al millón de dólares.
 
No contento con eso, Jack Ma quería más. En un viaje a Estados Unidos, una idea invadió su cabeza. Tras el intento fallido de encontrar su cerveza favorita, la Qingdao, en los bares norteamericanos, pensó que debería crear una empresa que estrechara comercialmente al mundo. Su plataforma sería Internet. El nombre de la empresa sería Alibaba, por su sonoridad mundial. El inconveniente: los inversores.
 
"No importa lo que hagas, independientemente del éxito o el fracaso, la experiencia es una forma de éxito en sí misma -repite hoy Jack Ma-. Tenés que seguir intentándolo, y si no funciona, siempre podés volver a lo que estabas haciendo antes". Bajo esa premisa, en 1999, reunió a varios de sus amigos. Los sorprendió con la osadía de la propuesta y consiguió un capital inicial de 50 mil dólares.
 
El living de su casa se transformó en la oficina. La nueva start-up que pretendía, en un principio, vincular fabricantes chinos con empresas internacionales bajo un método de calificación de vendedores, en los primeros tres años no funcionaba. Otra vez el fracaso lo azotaba. Sin embargo, la idea comenzó a convencer a los empresarios locales. Al poco tiempo, Alibaba se convirtió en el referente del mercado business to business.
 
Jack Ma -emblema de perseverancia y la ambición, el Forrest Gump de los negocios- apostó por más y conquistó también el mercado de las ventas entre particulares. Alibaba pasó a ser Alibaba Group. El entusiasta proyecto se volvió un gigante de Internet con ganancias anuales de 300 mil millones de dólares anuales. Su fundador pasó de cobrar 20 dólares al mes a ser el hombre más rico de China con un patrimonio de 21.8 miles de millones.

 

"No importa todo lo que haya cambiado en el proceso. Cada uno es quien es. Yo sigo siendo el muchacho que, 20 años atrás, ganaba 20 dólares al mes". Jack Ma no olvidó sus inicios. Al igual que Forrest Gump, su héroe y modelo, corre. Más allá de los fracasos, corre. Más allá de los éxitos, corre.








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