El cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua. Este importante líquido está presente en nuestra sangre, nuestros músculos, nuestro cerebro y nuestros huesos. En consecuencia, el agua es esencial no sólo para hidratarnos, sino también para que nuestro organismo pueda mantenerse en equilibrio y llevar a cabo complejos procesos como la regeneración celular, la respiración, la digestión y la eliminación de toxinas, entre otros.