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Beneficios del Agua para tu Salud

El cuerpo humano está compuesto en su mayoría por agua. Este importante líquido está presente en nuestra sangre, nuestros músculos, nuestro cerebro y nuestros huesos.
 
En consecuencia, el agua es esencial no sólo para hidratarnos, sino también para que nuestro organismo pueda mantenerse en equilibrio y llevar a cabo complejos procesos como la regeneración celular, la respiración, la digestión y la eliminación de toxinas, entre otros.La Organización Mundial de la Salud (OMS) recomienda beber al menos dos litros de agua al día para estar sanos e hidratados. A continuación te presentamos 8 razones para beber agua regularmente:
 
1. Te hidrata.
La causa más común de la fatiga es la deshidratación; el menor grado de ella puede generar síntomas como cansancio, dolor de cabeza y pérdida de concentración. Además, mantenerte hidratado mejora tu capacidad cognitiva.
 
2. Regula tu temperatura corporal.
El sudor ayuda a que el cuerpo permanezca fresco, sobre todo ante situaciones de clima cálido o cuando haces ejercicio.  Si no estás bien hidratado, puedes perder cantidades importantes de agua mediante la sudoración y corres el riesgo de sufrir un golpe de calor.
 
3. Beneficia a tu sistema digestivo y ayuda a mantener tu peso ideal.
Tomar agua modera el apetito y acelera el metabolismo. Beber un vaso de agua antes de consumir tus alimentos hará que comas sólo lo necesario y te sientas satisfecho más rápido. Consumir agua a lo largo del día y llevar una dieta balanceada es vital para tener una buena digestión, mejorar el tránsito intestinal y prevenir padecimientos como la gingivitis, el estreñimiento, la colitis y las úlceras gástricas, entre otras enfermedades bucales y gastrointestinales.
 
4. Favorece el funcionamiento de tus riñones.
Beber agua en las cantidades recomendadas ayuda a prevenir infecciones urinarias y a disolver las sales y los minerales que pueden provocar la aparición de cálculos renales, conocidos comúnmente como piedras en el riñón.
 
5. Es un escudo para tu sistema respiratorio.
El agua hidrata las mucosas que recubren tu nariz, garganta, bronquios y pulmones, disminuyendo las probabilidades de que desarrolles infecciones virales y bacterianas, o ayudándote a vencerlas más rápidamente.
 
6. Protege a tu corazón y a tu cerebro.
La ingesta diaria de agua puede reducir el riesgo de que sufras enfermedades cardiovasculares.  Beber agua ayuda a tu corazón a bombear la sangre más fácilmente, lo que provee el oxígeno necesario a todas las células de tu cuerpo.  
 
7. Preserva tus músculos y articulaciones.
Una hidratación adecuada te ayuda a mantener tus músculos y articulaciones bien lubricados. Si eres deportista es particularmente importante que bebas agua antes, durante y después del ejercicio para evitar los calambres y la deshidratación.
 
8. Cuida la salud de tu piel y tu cabello.
El agua ayuda a hidratarlos y  aumenta su elasticidad haciéndolos lucir sanos y frescos. Además, actúa como desintoxicante y purificador de la sangre, por lo que contribuye a prevenir o aminorar el acné y otros problemas dermatológicos y capilares.
 
Cumplir el reto de beber cuando menos 8 vasos de agua diariamente es sencillo si te propones formar ese hábito y eres disciplinado. Tener siempre contigo un termo que puedas rellenar y llevar a todas partes te facilitará esta tarea. Así evitarás gastar de más comprando agua embotellada.
 
Recuerda que la calidad del agua que tomas es tan importante como la cantidad. Asegúrate de obtenerla en fuentes de agua seguras como, por ejemplo, de un purificador de agua que garantice su calidad y pureza. Además, la tendrás disponible las 24 horas del día y evitarás la molestia de estar comprando y transportando garrafones. Hay purificadores de agua de varios tipos pero, en general, los de carbón activado con plata coloidal y los de ósmosis inversa son de los más populares, además de funcionar fácilmente y brindar excelentes resultados.
 
Consulta a un asesor de confianza para saber qué opción es la más conveniente para tus necesidades, y verifica que la que elijas cumpla con la norma sanitaria de la COFEPRIS (Comisión Federal para la Protección contra Riesgos Sanitarios) en México, o la de la autoridad regulatoria del país donde vives.