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"Jidouhanbaiki" (?????) o "jihanki" (???). Así es como llaman los japoneses a las máquinas expendedoras o vending machines, ese fabuloso invento que en el país nipón alcanza su máxima expresión: lo dicen las más de 5 millones de unidades que se extienden por todo el país. Es, con mucho, donde más de estas máquinas existen, y lo hacen por varias razones. Los impecables modales y la baja criminalidad y vandalismo hacen que estén (razonablemente) a salvo, pero es que las vending machines japonesas son ya un símbolo de un país cuyos ciudadanos no se extrañan de la cantidad de ellas que hay allí: lo que no entienden es que el resto del mundo no haya adoptado este invento, y quizás tengan razón. Las fotos de Eiji Ohashi son un rendido homenaje a la que es ya toda una señora tradición en Japón.
 
Máquinas que ya son parte del paisaje en Japón
Este fotógrafo ha recorrido Japón y ha demostrado que la presencia de esas máquinas expendedoras es espectacular en Japón. El país asistió a un crecimiento inusitado de este tipo de soluciones en la década de los 1960, ya que ofrecían una forma sencilla de vender productos que han permitido a los fabricantes de esos productos tener una plataforma de distribución asombrosamente eficiente que además tiene otro beneficio: refuerza la marca, que se ve por todas partes.
 
Esas máquinas expendedoras van mucho más allá de lo que vemos en otros países, y aunque la mayoría venden bebidas y comida, hay máquinas de todos los colores, olores (como esta de bragas usadas o esta de cacas) y sabores.
 
De hecho también se han desarrollado máquinas que venden productos algo más discutibles (como alucinógenos o cartuchos de juegos pirata para las Nintendo DS), pero lo cierto es que lo realmente curioso de estas máquinas es que uno puede encontrarlas literalmente en cualquier parte de Japón. Y si no, atentos a este álbum de fotos de Google+ recopilado por Kote Puerto en el que estas máquinas son protagonistas absolutas.

Luther George Simjian era un armenio nacido en Turquía que emigró a los Estados Unidos. Siempre estuvo interesado en el funcionamiento de las cosas y pasó toda su vida inventando, entre otras cosas un velocímetro para aviones. Pero también inventó el primer cajero automático. En 1939 nuestro inventor registró 20 patentes de un prototipo de cajero automático. Para entonces vivía en Nueva York, por lo que convenció al Citicorp para que probaran su invento. Desafortunadamente resultó ser un adelantado a su tiempo. Sólo era usado por aquellas personas que no querían que les vieran los empleados del banco y el banco decidió cerrarlo.
 
El primer cajero automático que tuvo éxito
Tenemos que esperar a que acabe la guerra para que el cajero automático vuelva a surgir. En los años 60 se sabe que hubo una máquina de ese tipo en Tokyo, aunque se sabe muy poco de ella. Fue en otro centro financiero mundial donde surgió el primer cajero automático que tuvo éxito.
 
John Shepherd-Barron era un escocés que trabajaba para De La Rue, una empresa que por entonces fabricaba máquinas de contar dinero. Su trabajo estaba en Londres pero vivía e el campo. Solía ir los sábados al banco (que abría de 9 a 12:30) para sacar el dinero de la semana.
 
Una vez en 1965 llegó tarde por un minuto y empezó a preguntarse como obtener dinero sin necesidad de ser atendido por una persona. La idea le vino de una máquina expendedora de chocolate y pensó que podría realizar del mismo modo.
 
Su primer cajero automático fue instalado en una sucursal del banco Barclays en Londres en 1967. Dado que en aquella época no había tarjetas con banda magnética se utilizaban unos cheques con material radiactivo para el cajero. El cliente introducía el cheque, marcaba un pin de cuatro números y el dispositivo le proporcionaba diez libras esterlinas.
 
El código de cuatro números se ha convertido universal, pero no se debe a ningún motivo técnico. El señor Shepherd-Barron pensó que era capaz de recordar seis números de su número de soldado, pero al consultarlo con su mujer ella le respondió que era capaz de recordar cuatro.
 
Los cajeros automáticos hoy en día
Los primeros cajeros automáticos que se introdujeron en España, como en el de Londres, estaban reservados a los clientes más pudientes. Esto se debe a que proporcionaban una cantidad fija, pero no estaban conectados una red, de forma que el banco necesitaba confiar en el cliente para proporcionarle el préstamo.
 
Cuando llegaron a España ya no necesitaban cheques radiactivos, sino que utilizaban una tarjeta de plástico. El primero empezó a funcionar en una sucursal del Banco Popular en Toledo en 1974. Fue precisamente en ese año cuando aparecieron los cajeros automáticos conectados a una red.
 
Hoy en día se ha alcanzado el record europeo y segundo del mundo por detrás de Japón de cajeros por habitante. En 2007 había 14.000 por millón de habitantes con un total de 58.600 en todo el país.El cajero medio realiza unas 300 transacciones diarias y el reintegro medio ronda los 100 – 110 euros.
 

 

Pero cuidado, reintegro no es igual a transacción. Hoy en día las transacciones en los cajeros automáticos son muy variadas. En muchos podemos recargar el saldo del móvil, conocer nuestros saldos, actualizar la cartilla o incluso en algunos hacer transferencias.

Con la población del mundo consumiendo agua en cantidades récord y con la escasez de agua causando una serie de problemas geopolíticos y humanitarios, resulta cada vez más necesario aprovechar la tecnología para ayudar a satisfacer la demanda.Una solución cada vez más adoptada para afrontar la escasez de agua dulce es el tratamiento del agua salina por medio de un proceso conocido como desalación o desalinización.

Siga estas pautas y no se exponga a perder su dinero por recibir billetes falsos. Y recuerde, si en algún momento tiene uno, llévelo al Banco de la República para que lo puedan estudiar y mejoren su calidad.
1. Estudie o revise bien un billete al momento de recibirlo. No tenga miedo ni vergüenza de informar tal situación porque si Usted intenta utilizar o “pasar” ese billete, consciente o no de que es falso, y es sorprendido, puede ser denunciado. 
2. Evite cambiar billetes a personas desconocidas, que estén de afán y/o en lugares no seguros. 
3. Compare un billete con otro cuando dude de la autenticidad de un billete; de esta forma es fácil detectar que alguna de las características de autenticidad está ausente en la falsificación. 
4. Acostumbrese a la textura y apariencia del auténtico; así podrá detectar fácilmente la imitación y saber cómo distinguir un billete genuino de uno falso. 
 
5. Conozca los signos correctos de seguridad. El Banco de la República señala algunas características de los billetes falsos (Circular Reglamentaria DTE No. 53 de octubre 8 de 2001): 
 
* El falsificador utiliza un papel comercial de gramaje, color y composición, diferente del auténtico. 
* Las imitaciones de los hilos de seguridad y la marca de agua se realizan generalmente mediante impresiones con tintas opacas. 
* Las falsificaciones imitan el hilo de seguridad introduciendo bandas de papel aluminio. 
* Los falsificadores no han podido imitar la impresión en alto relieve apreciable al tacto. 
 
6. Reclame inmediatamente ante el banco cuando un billete le ha salido falso. 
 
7. Siga este procedimiento en el evento de encontrarse frente a un billete falso, ya sea entregado por el cajero automático o recibido en oficina*: 
 
* Realizar el reclamo en la oficina de su banco. 
* Diligenciar un formato con los datos del sitio donde realizó el retiro, la denominación y la serie del billete. 
* Adjuntar el comprobante de retiro. 
* Presentar la reclamación en un tiempo límite. Consultar con la entidad este plazo, que es de aproximadamente tres días. 
 
8. Esté pendiente de la respuesta del banco, entidad que estará encargada de: 
 
* Verificar si el billete es realmente falso. 
* Comprobar si el billete fue dispensado por un cajero, confrontando si la serie y denominación del billete corresponde con las que se aprovisionó el cajero. 
* Verificar una marca especial que colocan algunas entidades financieras a cada uno de los billetes. 
* Analizar el perfil del cliente, para comprobar que el evento no ocurre más de una vez a la misma persona. 
* Abonar, finalmente, si es el caso, a la cuenta del cliente el valor del billete o será cambiado por la entidad financiera. 
 
9. Tenga en cuenta que la ley penal colombiana tipifica como delitos contra la fe pública, la falsificación y el tráfico de moneda falsa (artículos 273 al 278 del Código Penal – Ley 529 de 2000), y para detener la circulación de dichos billetes es deber de los bancos, los establecimientos comerciales y de los tenedores de buena fe, retener dichos billetes y entregarlos al Banco de la República. 
 
10. Al entregar al Banco de la República los billetes falsos, éstos se retiran de circulación, permitiendo además que dicha entidad efectúe estudios y análisis de calidad para mejorar los elementos de seguridad de billetes y monedas.





Inovación y crecimiento de maquinas vending