Resultados de la búsqueda: Computo Industrial
Encontramos: 6 producto(s)

Información de interés

Hemos adoptado nuevos hábitos saludables, muchos por moda, publicidad o por recomendación de algún amigo. Lo que nos pone a pensar sobre los beneficios del agua alcalina, ¿en realidad es milagrosa? La popularidad que ha alcanzado este tipo de agua ionizada ha hecho que consumamos agua con un pH alto, sólo porque creemos que vamos a obtener un beneficio. Del cual ni estamos completamente seguros.
 
Las marcas de agua alcalina afirman que consumir agua con un pH alto puede prevenir el cáncer y otras enfermedades importantes. La teoría proviene de que el agua alcalina puede combatir los radicales libres, elimina toxinas y favorece significativamente a nuestro cuerpo. Lo cierto es que hasta la fecha no existe un estudio científico que demuestre al 100% los beneficios del agua alcalina en la salud.
 
Pero ¿qué es el pH?... El pH es la escala de medición para las moléculas de Oxígeno e Hidrógeno con carga eléctrica presentes en una sustancia líquida. Éste determina el nivel de acidez o alcalinidad de un líquido, que va del 0 (máxima acidez) al 14 (máxima alcalinidad). El agua alcalina es muy rica en oxígeno y tiene un pH elevado superior a 7. Actualmente podemos encontrar marcas de agua alcalina con un pH de 7.3 como la Fiji, un pH de 7.8 en la Smart Water, un pH de 8.9 en la Icelandic, y hasta un pH de 10 en la Alkalife Ten.
 
Nuestro cuerpo ya cumple con la tarea de balancear nuestro pH a través de los procesos de desintoxicación y eliminación de desechos. Pero la mala alimentación, el exceso de alimentos procesados, azúcares y almidones, provocan un exceso de acidez en la sangre, que hacen más difícil a nuestro cuerpo mantener un pH adecuado. El objetivo de alcalinizar nuestro cuerpo es para contrarrestar la acidez en nuestra sangre, pero no es suficiente con tomar agua alcalina para lograr un equilibrio. En cambio, una dieta balanceada con más alimentos alcalinos, como frutas y verduras, y una buena hidratación puede mejorar nuestro pH. 
 
Es importante mantener un equilibrio en el pH de la sangre, ya que un nivel de acidez alto te predispone más a las enfermedades de manera considerable. Por lo que es vital para la salud contar con un pH ligeramente alcalino, de 7.35 y 7.45, para la correcta producción de energía, reparación de células, así como la absorción de nutrientes y minerales esenciales. El nivel de acidez o alcalinidad en nuestro cuerpo también se puede medir a través de la orina. Actualmente existen unas tiras reactivas que ayudan a calcular nuestro pH. 

 

Si decides incluir agua alcalina a tu régimen saludable, busca cómo complementarlo. Pregúntale a tu médico o nutriólogo que puedes añadir y/o quitar para lograr una alcalinización correcta. Recuerda que siempre hay que tener un equilibrio. ¡Elige bien!

Se denomina dureza del agua a la concentración de compuestos minerales que hay en una determinada cantidad de agua, en particular sales de magnesio y calcio. El agua denominada comúnmente como “dura” tiene una elevada concentración de dichas sales y el agua “blanda” las contiene en muy poca cantidad.
La unidad de medida de la dureza que se utiliza más habitualmente son los grados hidrométricos franceses (º H F), y el cálculo de este parámetro responde a la siguiente fórmula:
(mg/l Ca x 2.5 + mg/l Mg x 4.2) /10

El verano suele ser esperado por todos por las vacaciones, las salidas al aire libre, los baños, etc., pero los días de alta temperatura y humedad (ola de calor) pueden transformarse en un gran riesgo para la salud, por lo que debemos estar informados y atentos para evitar que esto nos afecte. Es importante prestar una especial atención a los golpes de calor y a sus síntomas para reconocer si estamos sufriendo uno.
El golpe de calor, explican desde el Instituto de Investigación Agua y Salud, es el incremento de la temperatura corporal como consecuencia de una exposición prolongada al sol, a altas temperaturas o a la realización de un esfuerzo físico intenso en ambientes calurosos, muy húmedos o con poca ventilación.
 
Ante estas situaciones, el cuerpo sufre importantes pérdidas de agua y tiene dificultades para regular su temperatura por los mecanismos habituales como la sudoración, produciéndose, como consecuencia, un aumento de la temperatura corporal.
 
Cuando el cuerpo alcanza una temperatura de más de 40 °C (durante periodos de 10 ó 15 minutos), estos mecanismos reguladores del calor, quedan superados y entran en shock, produciéndose entonces, el temido golpe de calor.
 
 
En España, es frecuente que estos episodios ocurran en los meses de junio, julio y agosto, cuando se superan los 40 °C de temperatura. Los golpes de calor son más frecuentes al comienzo de una ola de calor, dándose en las primeras 24 ó 48 horas. Esto se debe a que el cuerpo aún no ha puesto en marcha los mecanismos de aclimatación.
 
Pero ojo, porque el golpe de calor puede presentarse en el momento, o después de varios días de la exposición a altas temperaturas.
 
¿Por qué se produce el golpe de calor?
Es cierto que el calor influye de manera negativa a la hora de producirse en nosotros un golpe de calor, sobre todo en zonas donde el calor es húmedo, como la costa o la playa, y que la humedad ayuda a que la temperatura de nuestro cuerpo aumente sin darnos cuenta.
 
La falta de hidratación es otra de las causas que lo provoca, por lo que unido a lo anterior, es muy importante que dotemos al organismo del agua necesaria para poder hacer frente a ese calor y manteniendo una sudoración constante para controlar la temperatura corporal.
 
Realizar esfuerzos físicos en las horas centrales del día es también otra de las principales causas del golpe de calor, por ello es necesario que no realicemos actividades físicas o prácticas deportivas intensas en este periodo, ya que la temperatura corporal aumentará y la sudoración no será suficiente para regular la temperatura interna del cuerpo.
 
Las olas de calor repentinas pueden ser otra de las causas del golpe de calor, ya que el organismo necesita un período para acostumbrarse a la temperatura. Si de un día a otro aumenta rápidamente la temperatura del exterior, existe un riesgo elevado de padecer un golpe de calor. Por ello, en estos casos, debemos garantizarnos un equilibrio hídrico adecuado y constante, tomando la cantidad necesaria de agua (entre 2 y 2,5 litros al día como mínimo), a intervalos regulares, procurando beber despacio y a pequeños sorbos, y permanecer en lugares frescos y alejados del calor para adaptarnos poco a poco.
 
Además de originarse por la exposición a un ambiente con temperaturas altas y por realizar ejercicio físico, también aumenta el riesgo de sufrirlo el tener fiebre o ciertas enfermedades y, aún en ambientes húmedos, se puede presentar a partir de la deshidratación, ingesta de medicamentos, alteraciones en los mecanismos de sudoración o el uso de ropa excesiva.
 
¿Cuáles son los síntomas del golpe de calor?
Es fundamental saber cuáles son los síntomas de un golpe de calor para poder reaccionar a tiempo de la forma adecuada, ya que es una situación de peligro que puede ser muy grave, especialmente en personas mayores, embarazadas, bebés y niños pequeños, ya que son los principales grupos de riesgo para sufrir un golpe de calor.
 
En el primer nivel, los síntomas habituales de un golpe de calor son:
 
-Piel enrojecida, caliente y seca
 
-Sed intensa y sequedad en la boca
 
-Sudoración excesiva
 
-Sensación de calor sofocante
 
-Temperatura mayor a 40 °C
 
Estos síntomas son los primeros indicios de alerta de que nuestro organismo puede estar sufriendo un golpe de calor, ya que puede suponer la pérdida de agua entre el 1 y el 5% de nuestro peso corporal.
 
En el segundo nivel, surgen otros síntomas como:
 
-Debilidad muscular y calambres
 
-Dolor de cabeza y mareos
 
-Orinar poco
 
-Anhidrosis (ausencia de sudor)
 
-Pulso fuerte y acelerado
 
-Dolor de estómago y falta de apetito.
 
Estos síntomas nos indican que nuestro organismo ha perdido entre un 6 y un 8% de “nuestro agua corporal”.
 
El tercer nivel es ya una situación de gravedad que exige una reacción inmediata, ya que de lo contrario puede llegar a producirse un colapso. Por tanto, es importante estar alerta ante los siguientes síntomas:
 
-Hiperventilación
 
-Agotamiento
 
-Nauseas o vómitos
 
-Estado de confusión y desorientación
 
-Pérdida de conciencia, delirio o convulsiones
 
-Desmayo o incluso coma.
 
Estos síntomas nos están indicado que el organismo ha perdido entre un 9 y un 11% de “nuestro agua corporal”.
 
Grupos y situaciones de mayor riesgo

 

Cualquier persona puede ser víctima de un golpe de calor ya que la temperatura a la que se puede producir varía de un individuo a otro, pero no obstante, hay personas que tienen mayor riesgo de sufrirlo dependiendo de diversos factores como: la edad, el sexo, la intensidad y duración de las actividades físicas que realicemos, las altas temperaturas y la humedad ambiental, así como, la tasa de sudor individual de cada persona. Todos estos factores condicionan la cantidad de agua que deberíamos beber diariamente, hasta el punto de llegar a incrementarse entre dos y seis veces la necesidad hídrica diaria de nuestro organismo.

Hace unos 4 650 millones de años atrás La Tierra era una masa caliente donde no existían continentes, ni océanos, ni mucho menos seres vivos. A medida que se fue enfriando, de entre las rocas y desde el interior del manto subterráneo, comenzaron a surgir por mediación de los géiseres que se formaban en la superficie, gases volátiles y otros ligeros como el vapor de agua, que al salir a la atmósfera y enfriarse se condensaba y convertía en agua de lluvia. Esa agua cayendo constantemente sobre la superficie terrestre dio origen a la formación de mares y océanos, aunque en un principio no eran precisamente de “agua salada” tal como lo conocemos hoy en día, sino de “agua dulce”.





Inovación y crecimiento de maquinas vending